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A ti, que no te gustaba la cerveza.

Hoy es día de poesía de cerveza fría  y un cigarro. Hoy es día de que me beses las caderas como si fueses a hacerlo por última vez pero con la intención de no dejar de hacerlo nunca. Hoy es día de susurrarte que si eres miedo me vuelvo valiente y te salvo de los monstruos a besos a versos.

Aprieta el gatillo.

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 Cuando sonríe, siento que 858.000 balas me traspasan el pecho. Noto como una a una entran y salen de mi piel. Es un arma letal que ni siquiera tiembla al usarla. Cuando sus comisuras de los labios se mueven hacia atrás y levanta las mejillas suavemente es como si apretase el gatillo y pudieses escuchar en tu cabeza un: “ Va a sonreír, y no tendré opción de escapar” Y claro… ¿ Cómo te enfrentas hacia algo así?, ¿con un arma que te impide dar un paso hacia atrás y, mucho menos, dos hacia adelante?. ¿con un puto arma que te incita a correr de cabeza a la muerte, aún sabiendo que no podrás dar vuelta atrás, y que será dolorosamente placentero?. Que ya no es que yo sea una suicida, pero, desde que me sonrió, creo que merecería la pena morir por su sonrisa. 

Puta.

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Eres tan puta, que me gusta de ti hasta tu forma de fumar. Como una puta, claro. Eres tan puta, que me gusta cuando bebes vino. Con esas formas de puta con la que agarras la copa y rozas con tus labios el cristal, como si me besaras las piernas. Eres tan puta, que te quiero a veces.  Cuando creo ser tú. Eres tan puta, que te haría el amor hasta dolerte. Eres tan puta, que solo tú podrías dolerme.

¿Gemías?

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Ven, vamos a inventar estrellas. Mientras, te espero en la bañera con mucha espuma, cerveza fría y un cigarro. No traigas ropa que no la necesitas. Voy a follarte los miedos uno a uno hasta terminar con todos, que quiero escuchar como gimes mi nombre mordiendo la almohada. Aráñame la espalda trazando líneas discontinuas hasta llegar a tu nombre. Déjame sin aliento medio suspiro lo justo para que te de tiempo a besarme. Rompamos la cama, los muebles y la ropa que aún tengamos puesta. Hagamos poesía con los versos más guarros jamás escritos. Porque ésta noche a tus miedos nos los follamos nosotras.

¡Te quiero! Puta.

¡Te quiero! Te quiero, como se quiere un cigarro después de un polvo. Te quiero, con las mismas ganas de meterte la mano entre las bragas, cuando estás mojada. Te quiero, con el mismo odio que te follo a veces. Te quiero, como las putas quieren a los billetes. Te quiero, casi tanto, como tener un orgasmo. Te quiero, como si me comieras los versos por primera vez. ¡Te quiero! De la única manera que un poeta, puede querer a una puta.

Besarte, y versarte, la piel.

Asfíxiame en tus caderas una vez más. Átame a tu recuerdo más incierto. Me basta una noche eterna para hacerte el amor con versos, y besos, d e mis temblorosas manos. Llévame a tu rincón favorito, escondido entre tus piernas. Arráncame el alma a te quieros sinceros. Déjame, que me acostumbre a que dolerás siempre, para gemir, en tu oído, otro nombre.

Eres el poema más bonito jamás escrito.

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Eres el poema más bonito jamás escrito. Te rozo, poro por poro, leyéndote con las manos. Te beso, como si pudiera a saborear cada una de tus tildes. Te susurro, como si fuese un poema y quisiera mezclarme con tus versos. Y no soy, no soy más de lo que pides, no soy más de lo que esperas. Soy un simple poema que ha coincidido contigo en la cara opuesta de tus hojas, y no sé si llegare a ser. Quizás... Coincidimos en un nuevo libro,  o quien sabe... Si tú estarás al comienzo de las hojas, y yo, me quedaré al final.