Devora mis miedos.
Me he odiado a mí misma. He tenido asco de quién fui y de quién seguía siendo. He querido huir del mundo, y huir de mí. He querido por pena. Me he mirado al espejo sin aguantarme la mirada. He agachado la cabeza por miedo. He fingido olvidar para creerme algo cuerda. Aún así, supongo que algo bueno tendré que haber hecho para que tus manos aún sigan recorriendo mis caderas.