Jean Bedez. Hoy la noche me escupe más que nunca tu recuerdo. La cama te nombra y me golpea tu olor para que no los ignore. -A los recuerdos claro-. Desvarío, te doy las buenas noches en susurros, como si me escuchases y fueras a contestar, como cuando susurraba en tu espalda que te girases y me besaras. -Lo hacías-. Tus labios recorrían mis miedos, mis te quieros, tus dedos se juntaban con los míos -tanto que se perdían- y mi cuerpo se amoldaba al tuyo en cien gemidos. Maldita la luna que nos miró cada noche, maldita su luz que iluminaba tu jodida sonrisa y tus dulces palabras, porque hoy me ilumina el lado del colchón que aún te pertenece, para recordarme, por si me olvido o quiero olvidarme, de que ya no estás.