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Mostrando entradas de marzo, 2013

Cuando me desgarra la lengua, escribo todo eso que no me deja escupirle.

Poesía son tus besos, tus caricias, tu odio, tu alegría, tu rabia, tu amor, y pasa de ser poesía, a ser invierno sin tu voz.

Nunca es siempre.

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Caerá, caerá, caerá caerá, caerá, caerá. No, no cayó.

Quiéreme o sal corriendo.

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Mariam Sitchinava No te conocía aún y ya sentía que serías todo para mí,  lluvia en verano y ese sol tan precioso en los días nublados. Eras las miles de sonrisas que aún no había tenido, los miles de sueños que ya sabía que crearías,  y las mil ciento treinta y tres veces de besarte que tenía Solo dos segundos después. Tu aún no lo sabías pero eras, y eres, única para mí. Tendrás el don de dejarme sin palabras con un te quiero, me llevarás a París recostada en tus piernas, me enseñarás lo maravilloso que es besarte bajo las mejores lunas y perderé la noción del tiempo besando tus caderas. Aún no nos hemos presentado, yo soy Jennifer, encantada.

Me encanta comer cristales.

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Jean Bedez. Hoy la noche me escupe más que nunca tu recuerdo. La cama te nombra y me golpea tu olor para que no los ignore. -A los recuerdos claro-. Desvarío, te doy las buenas noches en susurros, como si me escuchases y fueras a contestar, como cuando susurraba en tu espalda que te girases y me besaras. -Lo hacías-. Tus labios recorrían mis miedos, mis te quieros, tus dedos se juntaban con los míos -tanto que se perdían- y mi cuerpo se amoldaba al tuyo en cien gemidos. Maldita la luna que nos miró cada noche, maldita su luz que iluminaba tu jodida sonrisa y tus dulces palabras, porque hoy me ilumina el lado del colchón que aún te pertenece, para recordarme, por si me olvido o quiero olvidarme, de que ya no estás.

TÚ. Yo. Nada.

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Edouard de Pazzi Como caen las flores marchitas, como un río sin agua, como un niño sin sonrisa, como un amanecer sin sol. Como yo sin ti. Como yo contigo.