Entradas

Mostrando entradas de junio, 2014

No te escribo a ti.

Escribo, porque escribir es la forma más bonita de romperse. Te escribo, porque me quedo sin tacto de hablarte con caricias. Te escribo, para salvarme, no te confundas. Eres uno de esos monstruo que duermen bajo mi cama. Y joder como asustas a veces, como acojona querer mirar debajo de la cama y no hacerlo por si no estás. Eres esa clase de miedo que no sabes combatir porque en el fondo, no quieres combatirlo. Y vaya putada porque a veces me marcharía y olvidaría hasta tu nombre, dejaría de recordar lo bonita que te pones cuando ríes, pero más, cuando lo haces para mí. Me iría sin maletas, porque en ellas siempre se guarda algún recuerdo, y aunque no quisiera llevarme tus regalos seguramente se colaría tu olor y no hay nada que me duela más que notarte cerca teniéndote a kilómetros. Me olvidaría de ti en totalidad, hacer como que no te he conocido, como si no nos hubiésemos dolido nunca. Me olvidaría de ti, como si pudiese creerme que te olvido. Y te seguiría escribiend...

De cachos. De rotos. De ti.

                                                           Me llenaste de poesía la casa, los cuadernos, los diarios, la agenda, la vida. Y te marchaste, como eso... Como un poema mal escrito en un cuaderno viejo y una hoja manchada. Que arrancas, arrugas y la tiras a la basura para comenzar otro. Ya ves... Como si las hojas no sintieran. Como si pudieses reescribirme a tu antojo.