Jean Bedez. Hoy la noche me escupe más que nunca tu recuerdo. La cama te nombra y me golpea tu olor para que no los ignore. -A los recuerdos claro-. Desvarío, te doy las buenas noches en susurros, como si me escuchases y fueras a contestar, como cuando susurraba en tu espalda que te girases y me besaras. -Lo hacías-. Tus labios recorrían mis miedos, mis te quieros, tus dedos se juntaban con los míos -tanto que se perdían- y mi cuerpo se amoldaba al tuyo en cien gemidos. Maldita la luna que nos miró cada noche, maldita su luz que iluminaba tu jodida sonrisa y tus dulces palabras, porque hoy me ilumina el lado del colchón que aún te pertenece, para recordarme, por si me olvido o quiero olvidarme, de que ya no estás.
Escribo, porque escribir es la forma más bonita de romperse. Te escribo, porque me quedo sin tacto de hablarte con caricias. Te escribo, para salvarme, no te confundas. Eres uno de esos monstruo que duermen bajo mi cama. Y joder como asustas a veces, como acojona querer mirar debajo de la cama y no hacerlo por si no estás. Eres esa clase de miedo que no sabes combatir porque en el fondo, no quieres combatirlo. Y vaya putada porque a veces me marcharía y olvidaría hasta tu nombre, dejaría de recordar lo bonita que te pones cuando ríes, pero más, cuando lo haces para mí. Me iría sin maletas, porque en ellas siempre se guarda algún recuerdo, y aunque no quisiera llevarme tus regalos seguramente se colaría tu olor y no hay nada que me duela más que notarte cerca teniéndote a kilómetros. Me olvidaría de ti en totalidad, hacer como que no te he conocido, como si no nos hubiésemos dolido nunca. Me olvidaría de ti, como si pudiese creerme que te olvido. Y te seguiría escribiend...
Comentarios
Publicar un comentario