Escribo, porque escribir es la forma más bonita de romperse. Te escribo, porque me quedo sin tacto de hablarte con caricias. Te escribo, para salvarme, no te confundas. Eres uno de esos monstruo que duermen bajo mi cama. Y joder como asustas a veces, como acojona querer mirar debajo de la cama y no hacerlo por si no estás. Eres esa clase de miedo que no sabes combatir porque en el fondo, no quieres combatirlo. Y vaya putada porque a veces me marcharía y olvidaría hasta tu nombre, dejaría de recordar lo bonita que te pones cuando ríes, pero más, cuando lo haces para mí. Me iría sin maletas, porque en ellas siempre se guarda algún recuerdo, y aunque no quisiera llevarme tus regalos seguramente se colaría tu olor y no hay nada que me duela más que notarte cerca teniéndote a kilómetros. Me olvidaría de ti en totalidad, hacer como que no te he conocido, como si no nos hubiésemos dolido nunca. Me olvidaría de ti, como si pudiese creerme que te olvido. Y te seguiría escribiend...
Ven, vamos a inventar estrellas. Mientras, te espero en la bañera con mucha espuma, cerveza fría y un cigarro. No traigas ropa que no la necesitas. Voy a follarte los miedos uno a uno hasta terminar con todos, que quiero escuchar como gimes mi nombre mordiendo la almohada. Aráñame la espalda trazando líneas discontinuas hasta llegar a tu nombre. Déjame sin aliento medio suspiro lo justo para que te de tiempo a besarme. Rompamos la cama, los muebles y la ropa que aún tengamos puesta. Hagamos poesía con los versos más guarros jamás escritos. Porque ésta noche a tus miedos nos los follamos nosotras.
Tengo tanto miedo de mí que me asusta creerme siendo viento, cuando soy un torrente de psicopatía en forma de sobredosis de rabia, cuando soy un grito gritando en un corazón de latidos mudos. Tengo tanto miedo de mí que no conozco valentía más allá de puñetazos clavados en las paredes, de litros incontables de alcohol con el nombre de recuerdos, de rayas más largas que el vuelo de una falda. Tengo tanto miedo de mí que me duele hasta la piel, cuando me recuerdo siendo oscuridad en noches de tormenta y me vuelvo lluvia para llorarme una y otra vez. Tengo tanto miedo de mí que me sueño por las noches s iendo pesadillas y por el día, y por la tarde. Así que ponme otra cerveza, que aún es pronto para que me marche a dormir y no sé si ya lo he dicho pero me acojona soñarme.
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