No te escribo a ti.
Escribo, porque escribir es la forma más bonita de romperse.
Te escribo, porque me quedo sin tacto de hablarte con caricias.
Te escribo, para salvarme, no te confundas.
Eres uno de esos monstruo que duermen bajo mi cama.
Y joder
como asustas a veces,
como acojona querer mirar debajo de la cama y no hacerlo
por si no estás.
Eres esa clase de miedo que no sabes combatir
porque en el fondo, no quieres combatirlo.
Y vaya putada
porque a veces me marcharía y olvidaría hasta tu nombre,
dejaría de recordar lo bonita que te pones cuando ríes,
pero más, cuando lo haces para mí.
Me iría sin maletas,
porque en ellas siempre se guarda algún recuerdo,
y aunque no quisiera llevarme tus regalos
seguramente se colaría tu olor
y no hay nada que me duela más que notarte cerca teniéndote a kilómetros.
Me olvidaría de ti en totalidad,
hacer como que no te he conocido,
como si no nos hubiésemos dolido nunca.
Me olvidaría de ti, como si pudiese creerme que te olvido.
Y te seguiría escribiendo, para seguir salvándome.
En definitiva, amor
vamos a no prometernos,
que prometer, se promete todo el mundo y no se cumplen.
Te escribo, porque me quedo sin tacto de hablarte con caricias.
Te escribo, para salvarme, no te confundas.
Eres uno de esos monstruo que duermen bajo mi cama.
Y joder
como asustas a veces,
como acojona querer mirar debajo de la cama y no hacerlo
por si no estás.
Eres esa clase de miedo que no sabes combatir
porque en el fondo, no quieres combatirlo.
Y vaya putada
porque a veces me marcharía y olvidaría hasta tu nombre,
dejaría de recordar lo bonita que te pones cuando ríes,
pero más, cuando lo haces para mí.
Me iría sin maletas,
porque en ellas siempre se guarda algún recuerdo,
y aunque no quisiera llevarme tus regalos
seguramente se colaría tu olor
y no hay nada que me duela más que notarte cerca teniéndote a kilómetros.
Me olvidaría de ti en totalidad,
hacer como que no te he conocido,
como si no nos hubiésemos dolido nunca.
Me olvidaría de ti, como si pudiese creerme que te olvido.
Y te seguiría escribiendo, para seguir salvándome.
En definitiva, amor
vamos a no prometernos,
que prometer, se promete todo el mundo y no se cumplen.
Leer tu blog me cambia de pensamientos y me hace mejor persona.
ResponderEliminar-B
Y que bonito que mis versos puedan hacer algo así.
EliminarMás bonito es saber que queda gente cómo tú.
ResponderEliminarPD: creo que soy adicta a tus versos.
-B
No, ojalá más gente que me diga cosas así. De verdad que me llenan el pecho, un millón de gracias.
ResponderEliminar¿Puedo saber quién eres?
Pues la verdad es que no nos conocemos, di por casualidad con tu Instagram, (una de las mejores casualidades) después con tu blog y más tarde con tu canal de YouTube.
ResponderEliminarPero si puedo decir que me llamo Beatriz.
Me dejas sin palabras. Es realmente bonito saber que gustan mis versos.
ResponderEliminarUn placer, Beatríz :)
Gustar? Creo que esa palabra se queda corta.
ResponderEliminarPD: al principio no sabía si dejarte un comentario diciendo lo que me gustaban tus versos (supongo que sería vergüenza) pero ahora veo que acerté.
Todo un placer, Jennifer :)