De cachos. De rotos. De ti.

                                                          
Me llenaste de poesía la casa,
los cuadernos, los diarios, la agenda,
la vida.
Y te marchaste, como eso...
Como un poema mal escrito en un cuaderno viejo
y una hoja manchada.

Que arrancas, arrugas y la tiras a la basura para comenzar otro.
Ya ves... Como si las hojas no sintieran.
Como si pudieses reescribirme a tu antojo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Me encanta comer cristales.

No te escribo a ti.