Sálvame del miedo, sálvame de mi.

Tengo tanto miedo de mí
que me asusta creerme siendo viento,
cuando soy un torrente de psicopatía
en forma de sobredosis de rabia,
cuando soy un grito
gritando en un corazón de latidos mudos.

Tengo tanto miedo de mí
que no conozco valentía más allá de puñetazos clavados en las paredes,
de litros incontables de alcohol con el nombre de recuerdos,
de rayas más largas que el vuelo de una falda.

Tengo tanto miedo de mí
que me duele hasta la piel,
cuando me recuerdo siendo oscuridad en noches de tormenta
y me vuelvo lluvia para llorarme una y otra vez.

Tengo tanto miedo de mí 
que me sueño por las noches siendo pesadillas
y por el día,
y por la tarde.

Así que ponme otra cerveza,
que aún es pronto para que me marche a dormir
y no sé si ya lo he dicho

pero me acojona soñarme.

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