Eres arte.


Eres la poesía que recitaría cada noche antes de dormir,
verso por verso.
Eres la mujer más bonita cuando duermes en mi pecho
y te abrazo
como si fueses a marcharte en cualquier momento.

Pero no sin antes decirte:
¡Eh, me debes un beso!

Eres presente y te siento en pasado
como si te conociese de antes,
como si ya te hubiese besado,
pero olvidando lo mucho que me gustaba hacerlo.

Eres futuro,
incierto por supuesto.

Y no es que me quiera adelantar
en esto de verte amanecer cada mañana
pero tienes unas manos que me tocan
y me agarran de la cintura
como si pudiese cumplirse.

Aún ando intentando descubrir
qué enigma guardas bajo tus párpados,
bajo ese corazón acorazado de rabia y de dolor.
Aún ando recorriendo con mis dedos cada poro de tu piel.

No voy a decirte que ya conozco tus lunares
por si me dices que deje de besarlos.
pero si lo haces...
¡Que sepas que tienes cicatrices!
y no te hablo de las que no se ven
-Que también las voy conociendo-
te hablo de las de tus brazos y piernas.

Perdóname que te mienta,
en esa ocasión,
pero voy a hacer como si no las hubiese visto
para tener la excusa de querer aprendérmelas de memoria nuevamente.

Y besarlas
como si pudiese reconstruirte los recuerdos amargos que guardan algunas de ellas
y besarte a ti
para que entiendas
que me gusta leerte la piel,
casi tanto,
como leerte poesía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Me encanta comer cristales.

No te escribo a ti.