No pretendas disfrazarte de sol siendo un maldito huracán.
Pasan las horas, como un tren descarrilado sin control.
Tus no palabras duelen, como si aún fuese invierno
y yo estuviese desnuda esperando a que entraras en la cama.
Eres la puta tormenta que aparece cuando cierro el paraguas,
me calas hasta el pecho retumbando dentro como queriendo gritarme.
Te ignoro pero, joder, como dueles.
Mis sentidos cambian y el tacto no es tacto si no rozo tu piel,
la vista no es vista si tus caderas no se clavan en mis pupilas
y, joder, el oído no escucha si no susurras en mi cuello.
No te fuiste, te eché yo a patadas.
No soportaba más el invierno a tu lado,
que contigo la primavera huye,
que eres el jodido frío que no desaparece.
Tus no palabras duele, pero tus palabras
dolían más.

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