Me hubiese gustado decirte que tengo ganas de vomitar.
![]() |
| Antoine D´Agata
|
y me arranqué las manos,
para no tener que esconder nada más.
No llamarte, no escribirte,
también formaban parte de la automutilación,
quitando lo de haberte querido, claro.
Aclaro, resbalo, caigo.
Me levanto y explico.
Insisto, me insisto.
Vacía, llena de huesos,
de besos con labios rotos,
en bocas llenas de mierda.
Intento alzar el vuelo y consigo terminar estampándome
contra el espejo que refleja la ventana.
Con un ala rota, sonrío.
Ningún golpe duele tanto como cuando tú...
Es igual.
Ningún golpe duele tanto.
Vuelvo a recoser la herida que tanto te gusta ver sangrar.
Recojo mis cosas, abro la puerta
y encierro, con doble llave, toda la mierda que nos consumía.
-Esa que te pertenecía más a ti que a mí,
y que cargué hasta romperme los huesos,
sin darme cuenta
de que tu culpa, nunca fue mía.
Nunca lo fue.-
No te voy a mentir.
A veces me marché sólo para saber si vendrías a salvarnos
pero la suela de tus zapatos siempre estuvo demasiado nueva como para que ahora la desgatases.
¿Qué cobarde, no?
Creer que me querías para matarme en segunda persona y dolerme en primera.
Es igual.
Estoy abriendo la puerta de la que nunca será nuestra casa
y pienso deshacer de la forma más guarra la cama donde jamás me verás proclamándome tu afrodita.
Ojalá te duelan la mitad de lo que ya no me duelo yo.
Es decir: que cobarde puedo ser a veces
y que valiente me hiciste cuando me lo llamaste.

Comentarios
Publicar un comentario